Durante la rueda de prensa previa a la entrega de su galardón de honor en el 19º Festival de Islantilla, el Premio Luis Ciges, el director
Javier Fesser ha desgranado gran parte de su trayectoria, en una charla con el director del festival, Esteban Magaz, mostrándose anecdótico, ocurrente y profundamente humano.
El director de Campeones, ganadora del Goya a Mejor Película, ha destacado que es «cada vez más consciente de la libertad con la que he podido trabajar. Con el tiempo, y contrastándolo con otros compañeros de profesión, me he dado cuenta de que, de alguna manera, me he ganado el privilegio de hacer las cosas como quiero».
El ganador de seis Premios Goya ha confesado el cariño que profesa a los personajes de sus películas: «Todos los personajes que he
retratado me los creo, los respeto y los quiero profundamente. Algo que he aprendido como guionista es que tienes que tratar de entender
cómo se comporta cada personaje, una cuestión que me ha ayudado tanto en mi trabajo como en mi vida. Es mejor entender a alguien que
criticarlo. El cine te quita muchos prejuicios y ha sido la escuela de mi vida».
Fesser ha confesado que «tenía una fe enorme en el proyecto de Campeones. La veíamos una película divertida, emocionante. Lo tenía
tan claro que me chocó cuando nos encontramos con que no teníamos el apoyo de las televisiones privadas y que la razón era que no veían
que hiciéramos la película con personas con discapacidad». Y añade: «Yo sabía que precisamente eso iba a ser tierno, humano,
original. No tenía ninguna duda sobre la potencia de la película como comedia. Lo que no me esperaba es que, al margen de entretener,
Campeones transformaría la mirada de tanta gente sobre las personas diferentes, hasta el punto de que la nomenclatura oficial fue
cambiando: de discapacitado a personas con capacidades diferentes, pasando por personas con discapacidad», explica.
Y entonces llegó la guinda: «Un día se me acercó una familia para decirme que su hijo era un campeón. La película terminó acuñando un
término. Fue muy bonito comprobar que personas con discapacidad veían que los protagonistas, que eran como ellos, eran los que
molaban. Nunca imaginé que Campeones fuera a cambiar mentalidades».
El cine, una escuela de empatía. En ese sentido, Fesser ha revelado que «en un entorno mundial raro, incierto, peligroso… he decidido hacer películas que aumenten nuestra empatía, que nos permitan empatizar con las vidas, dificultades, alegrías y bellezas de otros. Álex de la Iglesia ha dicho que por fin una película, El ser querido (Rodrigo Sorogoyen), por fin explica su vida, con las grandezas y miserias de nuestro trabajo. Me pregunto qué más le puede pedir uno».
Fesser acaba de hacer un corto con Greenpeace, porque «me gusta mucho la estrategia con la que están trabajando: la ecotopía, es
decir, imaginar un futuro mejor. Creo que el primer paso para mejorar una situación es imaginarlo, como ha dicho recientemente la directora Lucrecia Martel. No hay que contar todo el rato que el cambio es irreversible, las películas tienen la responsabilidad de hacernos soñar con un futuro mejor».
«Con Camino sufrí un ataque ciego por parte de personas que pensaban que atacaba al Opus Dei. Para mí fue duro, porque era una
película hecha con mucho amor. Un día me llamó por teléfono una señora y me dijo que quería comentarme algo. Su marido y ella tenían
una hija, que había nacido ya siendo mayores, y fue la luz de su familia. Cuando tuvo que cambiar al colegio de secundaria, que era
del Opus Dei, notaron que ella se alejaba cada vez más de ellos». Y prosigue: «Cuando la hija cumplió 18 años, les dijo que se marchaba
y se iba a vivir a una casa de la Obra. Fue un shock. En 15 años, solo la veían una vez al año para pedirle dinero. Su marido llevaba 15 años sin dormir y el día antes, al ver mi película, por primera vez sintieron que alguien les explicaba qué le pasaba a su hija. Para mí ese es elsentido que tiene hacer una película».
Sobre Mortadelo y Filemón, Fesser ha revelado que, aunque a Francisco Ibáñez le gustó la película, «no le cuadraba que Filemón
tuviera tanto protagonismo. Lo llamaba el otro. Con la segunda película, la de animación, me dijo: «Te voy a decir una cosa… Filemón
también tiene su punto». Quién me iba a decir que Ibáñez me iba a decir que su otro hijo también tenía su corazoncito».
Luis Ciges, protagonista de El milagro de P. Tinto Sobre el protagonista de su ópera prima, El milagro de P. Tinto, el
cineasta ha contado que conoció a Luis Ciges «cuando ya era mayor y no esperaba nada de la vida. Yo admiraba mucho lo que ese actor
transmitía, porque había una mezcla de verdad, surrealismo… Ciges me confesó que cuando trabajaba con Berlanga, le incomodaba ser el
único sin guion»
Para Fesser, Ciges «no era actor. Nunca le vi actuando, no había diferencia entre su personaje y él. En sus personajes siempre hay algo
diferente, algo nuevo. Cuando él dice las palabras del guion es algo mágico, tierno, surrealista… te lo crees. La verdad es que mi
hermano Guillermo y yo escribimos el guion de El milagro de P. Tinto pensando en Luis (Ciges)».
Aprovechando que el Festival de Islantilla cuenta con una potente Sección Oficial de Cortometrajes, Fesser, que cuenta con una larga
trayectoria como cortometrajista, ha confesado que «hay algo en los cortos que me atrae mucho que no es solo el formato, sino que hay
poca reunión previa. En los cortometrajes no está involucrado el dinero, sino las ganas de hacer. Por eso la mayoría de cortos que hago
son caseros». De hecho, «los de Greenpeace los he hecho en mi casa con tres actores con los que acababa de hacer una película y jugando. No hay tiempo de pensar. Se te ocurre una idea y la pones en marcha. El cortometraje es un laboratorio muy bueno para pensar cosas. El cine es muy chulo cuando no está involucrado el ego, el dinero, las
expectativas… El mundo del corto no es tan homogéneo».
Nacido en Madrid, Javier Fesser cuenta con una reconocida trayectoria en cine. Fundador junto a Luis Manso de la productora Películas
Pendelton, debuta en 1998 en la dirección de largometrajes con El milagro de P. Tinto, protagonizado por Luis Ciges, por la que recibe la
nominación al Goya a la Mejor Dirección Novel. Adapta al cine en 2003 el universo de Francisco Ibáñez en La gran
aventura de Mortadelo y Filemón. En 2008 cambia por completo de registro con el drama Camino, por la que recibe el Goya a la Mejor
Película y a la Mejor Dirección. Su pasión por Ibáñez le lleva a la animación en 2014 con Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, ganadora del Premio Goya a la Mejor Película de Animación. En 2018 bate récord de taquilla con Campeones, cine inclusivo con personas con discapacidad y rodado precisamente en la playa de Islantilla entre otras localizaciones, consiguiendo su segundo Goya en la categoría de Mejor Película.



