Magnética película proyectada en la Novena sesión cortometrajes

Cortometrajes. Novena Sesión

Noche de martes, noche de Novena sesión de cortometrajes. De nuevo el patio de butacas del Festival de Cine de Islantilla se llenaba de público para asistir a la proyección del noveno bloque de cortometrajes de la Sección Oficial. Animación, Documental y Ficción. Las tres máximas categorías cinematográficas juntas en una misma sesión. Cine procedente de Argentina, Brasil, España y Uruguay. El mejor cine iberoamericano bajo la luz de la Luna de Islantilla.

Sobre la Novena sesión de cortometrajes

La Novena sesión de cortometrajes abrió la sesión la producción española ‘Los honores’ de Sergio Barrejón. Una cinta de personajes a los que dan vida con maestría Amaia Aberasturi, Begoña Maestre y Aitor Merino. Una historia de redención, rodada de forma impecable con la pretensión de hacerse un hueco en el espectador.

La actriz Olga Alamán vuelve a ponerse detrás de la cámara para regresar un año más a Islantilla con ‘Lovf’. Sara se ha enamorado de Iván, un hombre que es invisible para Sara. Entonces Iván no le corresponde, pues sara está obsesionada con él en lugar de ocuparse de ella misma.

Una pequeña joyita. El cine argentino pisaba con fuerza con una obra a medio camino entre el drama y el cine de terror. ‘Maco’ de Juan Sebastián Torales es una intrigante propuesta que supo mantener sin aliento a los espectadores.

La comedia uruguaya ‘Made in China’ de Ale Damiani dibujó la sonrisa al público. Una pareja, el confinamiento del covid-19 y unos diálogos muy afilados. La combinación perfecta para divertir.

La animación brasileña ‘Magnética’ de Marco Arruda deslumbró con su original premisa. Alegoría psicoactiva sobre el deslumbramiento. Una delicatessen animada.

Cerraba la noche dos cintas documentales. La primera de ellas, ‘Mamá no trabaja’ de María Barragán, es una inteligente propuesta para visibilizar el trabajo doméstico a diario de una madre con sus hijos. Barragán brilla con esta original obra.

Finalmente, la segunda obra documental, «Mi pequeño samurái», llega de la mano de Arantza Ibarra. Esta cinta narra la trágica historia de Ekai Lersundi, un joven trans. Por consiguiente, nos muestra cómo Ekai enfrentó una dura batalla personal. Él murió por suicidio en 2018, mientras lidiaba con la burocracia. Específicamente, luchaba para acceder a la terapia de reemplazo hormonal. Así, el documental expone las barreras que encontró en su camino.

Por lo tanto, esta obra se vuelve esencial para denunciar lo sucedido. Además, utiliza el cine como herramienta poderosa. Honra la memoria de Ekai con sensibilidad y fuerza. Al mismo tiempo, busca inspirar a futuras generaciones. Para ello, visibiliza las dificultades que enfrentan las personas trans.

Por otro lado, Arantza Ibarra dirige con un enfoque íntimo y comprometido. La narrativa fluye con claridad y empatía. En consecuencia, el mensaje cala hondo en el espectador. Para concluir, «Mi pequeño samurái» merece un aplauso rotundo. Es un grito necesario contra la indiferencia. Bravo por su valentía y propósito. Sin duda, esta obra marca un antes y un después en el cine documental social.  De esta manera, pretende que tragedias como esta no se repitan. ¡Bravo!

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