Anoche finalizaba la Sección Oficial de Largometrajes con la proyección de la última obra en competición. El cine australiano fue el encargado de poner punto y final con ‘Vincent’ de Alan King. Desde las antípodas hasta Islantilla. Siempre el mejor cine internacional en pantalla grande.
Cortometraje
Una comedia oscura sigue al problemático escritor Vincent Tremblay, quien huye a un retiro aislado para completar su primera novela. La soledad, sin embargo, se quiebra pronto: una fuerza poderosa irrumpe, atrapando a Vincent en un torbellino que lo sumerge en sus propios demonios. Alan King da vida al protagonista con una intensidad magnética, mostrando las grietas de un hombre al borde del abismo. Lo acompañan en el reparto Christopher Kirby, Zoe Bertram, Bill Evans y Greg Fleet, quienes encarnan a los personajes satélites que orbitan alrededor de Vincent, aportando matices y tensión a esta narrativa inquietante.
La propuesta mantiene al espectador en vilo de principio a fin, combinando humor negro con un suspense que corta el aliento. Un aspecto destacado es el excepcional trabajo de Michael Schoell en la fotografía, que captura con precisión cada rincón de la locura que envuelve a Vincent. Los paisajes australianos, fríos y desolados, se convierten en un espejo del tormento interno del protagonista, mientras la cámara juega con luces y sombras para intensificar el clima opresivo.
Australia pisa con fuerza en esta cinta, demostrando su capacidad para brillar en el panorama internacional. La dirección equilibra con maestría los tonos oscuros y los destellos de ironía, creando una experiencia que no da respiro. Este filme es un broche de oro para la Sección Oficial de Largometrajes, una obra que no solo entretiene, sino que también deja una marca profunda. Una joya que invita a ser descubierta y que reafirma el poder del cine para explorar las complejidades de la mente humana.

