Cortometrajes. Toma Cuarta.

Finaliza la segunda semana de proyecciones con el cuarto bloque de cortometrajes en competición. Ocho producciones de 3 continentes diferentes. Cine procedente de España, Estados Unidos, Irán, Italia y Nueva Zelanda. Apuestas fuertes en busca de la Luna de Islantilla.

La producción iraní Death is dreaming de Afshin Soufian fue la encargada de abrir la noche. Rodada con sutiliza y talento como nos tienen acostumbrados los cineastas de Irán. Un juego de espejos es lo que nos propone Joecar Hanna Zhang con Deliver Me. Un rompecabezas visual. Javier Fesser ya es un habitual de Islantilla, ahora nos trae Depredador,  puro estilo Fesser, puro talento cinematográfico. La primera animación de la noche, De-Sastre, está rodada a múltiples manos por Marolyn Ávila. María F. Palma, Constanza Melio, Tommaso Mangiacotti  y Kuang-Yi Lee. Deliciosa. Procedente de Nueva Zelanda era la segunda animación, Dinner Dance de Anna Gates, una historia familiar por solucionar contada a través de una cena. El reparto de Discordia está en estado de gracia, bajo la batuta de Álvaro Amate. Afilados dialógos que todos ellos disparan con destreza. El cine italiano debutaba con Domenica Sera de Matteo Tortone, una historia de personajes en los márgenes que buscan su lugar en el mundo. Y cerraba la noche Ed Antoja con Donde se quejan los pinos, cine para reflexionar con unos espléndidos Almundena Amor, Ramón Barea y Francesc Orella. Ideal para clausurar la segunda semana de proyecciones.

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