Cortometrajes. Toma Octava.

Finalizaba el mes de julio con la proyección del bloque número 8 de cortometrajes en competición. España. Francia e Italia fueron los protagonistas de una sesión muy europea. Seis producciones de ficción y animación que vuelven a demostrar el altísimo nivel cinematográfico de la Sección Oficial de Cortometrajes.

La paz de los cementerios de Raquel Troyano abrió la noche, una dura propuesta que necesita ser contada para que no vuelva a repetirse. Siempre es un placer ver en pantalla grande a nuestro Miguel Rellán, Premio Luis Ciges en 2010. La animación hizo acto de presencia de la mano de Sam Ortí, otro director habitual de Islantilla, con su arriesgada propuesta La valla, de nuevo un cine de denuncia contada con el talento de un director que es todo un referente en la Stop Motion. El cine italiano llegada de la mano de Gianluca Zonta con L’acquario, un brillantísimo guion que firman el propio Zonta y Alessandro Salentino. Un salto sin red cinematográfico. Interesantísima la propuesta que nos trae Simone Sojo con Las Pardas. Propuesta hipnótica con una estilizada fotografía de Alejandro Bornes y Marina Arenas. La primera producción francesa de la noche fue Le dernier dimanche de mai de Alejandro Bordier, una historia familiar que nos mantiene con los ojos bien abiertos de principio a fin. Cine francés en estado puro, como es el caso de Les brevis ne savent pas nager de Matthieu Allart-Grzygierzek. Una historia contada a través de las espléndidas interpretaciones de Pauline Parigot y Raphaël Thiery. Inteligente propuesta para poner punto y final a las proyecciones del mes de julio.

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