Cortometrajes. Undécima Sesión
La noche de los martes del verano están hechas para disfrutar de los mejores cortometrajes internacionales. Y así lo viene demostrando el Festival de Islantilla desde hace diecisiete años. Argentina y España pisaron con fuerza en la gran pantalla bajo la luz de la Luna.
Herminio Cardiel abrió la noche con la muy inquietante ‘Nudo’, dos historias unidas por un mismo espejo, con dos estupendos Sara Jiménez y Roberto Enríquez al frente. La directora Karen Joaquín firma uno de los guiones más interesantes de esta edición, ‘O que me parta un rayo’ es una preciosa historia de dos niñas unidas por la magia. Las pequeñas Abril Carla Dolls y Yula Paula Moreta están maravillosas.
‘Es una auténtica delicia para los sentidos’
El mano a mano que se marcan Luis Bermejo y Fernando Soto en ‘Pathos’ es una auténtica delicia para los sentidos. Andrea Noceda escribe y dirige esta historia al servicio de dos intérpretes en estado de gracia. La animación llegaba de la mano de Álex Rey, un clásico ya del Festival de Islantilla, con un humor muy peculiar que hace de ‘Periquitos’ una divertidísima obra sobre el gran Hayao Miyazaki. El cine onubense, con auténtico sello de nominación de origen, llegaba de la mano de Marcos Gualda con ‘Po favó’, una comedia sentimental en honor al mítico Pedro Reyes. Surrealismo onubense que provoca carcajadas, con un estupendo Marcos Arizmendi como protagonista. La comedia continuaba con ‘Pompita’ de Ana Graciani, con una maravillosa Mari Paz Sayago como protagonista. Sayago es una de nuestras mejores actrices, con una vis cómica impecable, y aquí nos lo vuelve a demostrar una vez más. La producción argentina ‘Porcelanas’ de Flora Campero nos habla de dos hermanas unidas por un viaje.
Las actrices Ingrid Pelicori y Dana Basso nos ofrecen todo un recital interpretativo. Ambas nos van emocionando a lo largo de toda la historia. Y nada mejor que el cine de terror para cerrar la noche con ‘Porque sus ojos observan todos mis pasos’ de Egoitz D. Ibargoitia, un inquietante cuento con Laura Galán al frente, que tras alzarse con el Goya por su trabajo en ‘Cerdita’ nos mantiene en vilo a través de las múltiples cámaras que la observan. Un magnfíco ejemplo de buen cine para cerrar la noche con cortometrajes.

