Nos adentramos en el ecuador del 18 Festival Internacional de Cine bajo la Luna de Islantilla con el séptimo bloque los catorce programados en la Sección Oficial de Cortometrajes a Concurso. Siete producciones de ficción procedentes de Argentina y España se dieron cita anoche en el Patio Central del Centro Activo de Islantilla.
A la comedia Ghosting le tocaba abrir la sesión. Yago Casariego nos presentaba esta divertidísima propuesta que provocó las mayores carcajadas en el patio de butacas. Comedia en estado de gracia. Javier Marco ya es incondicional del Festival de Islantilla, en esta ocasión nos presentaba Invasabable, un drama perfectamente articulado con unos espléndidos Pedro Casablanc y Javier Pereira. Brillantes. Álvaro de Lucas pisa fuerte con La casa de Silvia, una historia de amistad a la que dan vida Omar Ayuso y Álex Villazán. La colada nos narra una dura crónica social a través de una azotea y un tendedero. María Monreal dirige esta historia, escrita con destreza por María Gómez-Juárez. El cine argentino hizo acto de presencia con La falta de Carmela Sandberg, un durísima historia contada a través de los ojos de una niña. Un cine social de primer orden. Las hermanas Cristina Martín Barcelona y María José Martín Barcelona dirigen La fuerza, utilizando a la saga Star Wars como excusa para narrarnos una realidad social. Geniales Tristán Ulloa, Omar Banana y Nourdin Batan. Vuelve Jesús Martínez a Islantilla, esta vez con La mort, una comedia negra con una madre y una hija como protagonistas a las que dan vida Luisa Gavasa y Pepa Aniorte. Y cerraba la noche la actriz y directora Antonia San Juan, Premio Francisco Elías de este festival el año pasado, y lo hacía con su magnífico humor con La paciente desconocida de Freud, una brillante propuesta con una estilizada estética. Un broche de oro para una noche de cine.

